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Biblioteca Oscar Masotta

La biblioteca de la Escuela Freudiana de la Argentina

Despertar a una primavera de terror

Por Alicia Hartmann, abril de 2026

En el siglo XIX la juventud era prometedora de esperanzas, así lo dicen en la Historia de los jóvenes Levi y Schmitt. En el siglo XX, y podemos extender a este siglo, la afirmación de Hobsbawm de que vienen siendo los más sangrientos por los que transitó la humanidad y eso atañe a la adolescencia, período de pasaje de la infancia a la adultez.

El fenómeno nazi se gesta en Alemania como una organización, también entre los siglos XIX y XX, en fraternidades alemanas que profesaban la sangrienta esgrima clandestina, eran fraternidades universitarias. Cuantas mas cicatrices poseían los combatientes mas honores recibían en relación a su valentía, a su coraje. Muchos nazis portaban ese signo en la cara como muestra de su valor, que lucían con arrogancia, la famosa “cara de malo”.

El así llamado mensur se sigue aun practicando en Austria y Alemania. Portar armas era patrimonio de jóvenes de familias adineradas. Fue reinterpretado por los nazis como marca de orgullo, como símbolo de temple ario y del valor marcial. En sus memorias, que relata el director de cine Werner Herzog en el libro Cada uno por su lado y Dios contra todos, se describe esto en relación al pasado nazi de su padre.

El ataque de San Cristóbal (Santa Fe) del 30 de marzo de 2026, donde se asesinó a Ian Cabrera y fueron heridos otros estudiantes, excede la ya conocida historia del bullying que padecemos en el medio escolar desde la escuela primaria. Ojalá esto que ocurrió sólo quedara en conflicto interno a las agrupaciones de niños y jóvenes. Lo mismo le queda en otra dimensión para el sexting y el grooming, patrimonio de las redes sociales que no queda reducido al medio escolar.

Retomando el llamado bullying, que proviene del término bully (matón, abusador), popularizado por el trabajo del psicólogo sueco Dan Olweus en los años 70 para definir en una investigación en Noruega el abuso escolar sistemático, maltrato constante de estudiantes, con consecuencias posteriores de suicidio. La palabra a su vez tiene origen en bull (toro). La fuerza, la brutalidad animal se vuelve moneda corriente.

Este término moderno sigue atravesando los lazos entre estudiantes, pero con el agregado en este mundo de la globalización de las redes sociales, el realismo capitalista parece insuficiente para entenderlo.

El joven, bien sabemos los psicoanalistas, padece de una profunda crisis ( krisis = decisión o juicio ) identificatoria que suele ser mimética, donde el peso del líder lo pone fácilmente en posición de objeto. Es objeto y es de estructura todo fenómeno de masa en la adolescencia, y aunque pensemos, como dice Lacan en Ou Pire, que el fenómeno de masa es no todo ese no todo hace al Uno que queda por fuera que es ser excluido y segregado y tal vez, exterminado.

La combinatoria entre fascismo y nazismo, las ultraderechas imperantes, las redes sociales, producen un nefasto destino para todo ser hablante donde no hay lugar para el psicoanálisis, que podríamos pensar como un lugar para el bien decir y para el deseo. Quedan forcluídos el amor y la castración y seguramente tenemos que pensar mas allá del discurso del capitalista.

La canallada, el mal, quedan expuestos en el discurso de los supuestos analizantes, ponen al analista en un lugar complejo respecto de su posición, y tendrá que decidir qué está dispuesto a escuchar y sostener. En los años de la dictadura me encontré trabajando en un centro de atención a chicos discapacitados, que atendía entre otros a pacientes de obras sociales de las fuerzas armadas y de seguridad. No fue muy difícil darme cuenta de quiénes pertenecían a los grupos de tareas, y mas alla del padecimiento que podría acarrearles el tener un niño Down, decidí no ser yo como analista quien los iba a escuchar.

La era del individuo tirano como dice Eric Sadin nos circunda. La violencia sin límites que hace del sujeto un objeto, como dice Marta Nardi en un trabajo recientemente expuesto en un congreso de la Convergencia, hace que el deseo tome la forma de la voluntad de goce en la búsqueda de un goce absoluto, total, completo, la perversidad que linda con la exterminación del semejante.

Hace tiempo escribí sobre si hay adolescencias sin riesgo .eso no es posible porque siempre están en las coordenadas que definen este periodo de pasaje entre el acting-out y el pasaje al acto.

Y agrego también la importancia justamente de la agresividad que puede ser la suicida del narcisismo, pero lo que ocurre ahora es diferente. En nuestro país el fenómeno Milei – Trump, habla de otra época. Así como la primera matanza yanqui, Columbine, tiroteo escolar ocurrido el 20 de abril de 1999 en Colorado, fue seguida por otras matanzas y a veces suicidios, inauguró otra etapa. Ya no se trata de bullying solamente. Estos jóvenes están referenciados a grupos que el fenómeno Milei no ha dejado de propiciar insinuando la posibilidad de la libertad de tenencia de armas sin control legal, actitud similar al país del Norte. Escuché enunciar estas ideas con gran satisfacción en ciertos pacientes

El adolescente de 15 años pertenece según investigaciones a la True Crime Community (TCC), red digital internacional que orbita con la fascinación del True Crime y venera masacres escolares cuyas imágenes circulan por las redes y en TikTok.

¿Nos quedamos solamente con esto? que como dijimos es típico de la identificación adolescente mimética (la ya remanida de pensionado, o al líder) o pensamos algo mas que los aspirantes a fascistas como escribe Federico Finchelstein, o los neonazis que nunca dejaron de existir y se eternizan en estas nuevas fraternidades. La serie El Alemán así lo muestra. Se sostiene así este mundo donde el destrudo por el destrudo mismo, máximo estadio de la pulsión de muerte, esta nuevamente en su apogeo, matar al otro, exterminarlo.

Recordemos que todavía no se ha tomado suficiente conciencia en nuestro medio profesional que la referencia al trastorno de desarrollo que padecen algunos niños sigue siendo el nombre del criminal nazi que los hacia eliminar justamente por padecerlo. La selección y uso de las palabras no es inocente, nosotros como analistas debiéramos ser los primeros en saberlo.

En varios colegios hubo inscripciones de amenaza en los baños:  que estamos esperando? Que se concreten?Qué nos compete a los analistas, al discurso del psicoanálisis?

El discurso político imperante que alienta a la exterminación de jubilados, discapacitados, barrios marginales, tendrá algo que ver? Parecen ser de la misma estofa.

La experiencia del film La Ola, de 2008, dirigida por Dennis Gansel está presente como fenómeno social. Ya no se trata de un experimento sociológico, hace sin duda a la política actual de los seres hablantes.

Entre libros y lecturas, la biblioteca

Por Ana Lanfranconi

 “Nadie se da cuenta al tener un libro en las manos, el esfuerzo, el dolor, la vigilia, la sangre que ha costado. El libro es sin disputa la obra mayor de la humanidad. Muchas veces, un pueblo está dormido como el agua de un estanque en día sin viento. Ni el más leve temblor turba la ternura blanda del agua. Las ranas duermen en el fondo y los pájaros están inmóviles en las ramas que lo circundan. Pero arrojad de pronto una piedra. Veréis una explosión de círculos concéntricos, de ondas redondas que se dilatan atropellándose unas a las otras y se estrellan contra los bordes. Veréis un estremecimiento total del agua, un bullir de ranas en todas direcciones, una inquietud por todas las orillas y hasta los pájaros que dormían en las ramas umbrosas saltan disparados en bandadas por todo el aire azul. Muchas veces un pueblo duerme como el agua de un estanque un día sin viento y un libro o unos libros pueden estremecerle e inquietarle y enseñarle nuevos horizontes de superación y concordia.”

Estas palabras, citadas por la escritora Irene Vallejo en Manifiesto por la lectura, fueron pronunciadas por Federico García Lorca al inaugurar la biblioteca de su pueblo natal, Fuente Vaqueros, en septiembre de 1931.

El poeta nombra, como pocos, el modo en que a veces un libro o unos libros tocan el cuerpo y despiertan, tienen consecuencias.

En tiempos de la inteligencia como artificio, como simulacro de alteridad que amenaza el lazo con el otro, en que el algoritmo impone la imagen y la “lectura” desbocada de lo breve y rápido, en tiempos de capitalismo digital que establece el “efecto rebaño” sin forzar a nadie, la escritora nos recuerda la importancia de la lectura para la democracia: de la palabra lector deriva el término elector. Nos invita a ser custodios de las palabras:  

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Efectos de lectura

Por Pablo Di Giovanni

Lacan retoma el hilo de la vía abierta por Freud, extraviada luego de su muerte, mediante una operación de lectura rigurosa, detenida, a la letra: 

lee a Freud del mismo modo en que nos enseña que Freud lee las formaciones del inconsciente.Entre nosotros, el encuentro de la carta/letra en espera -que Lacan dejó en manos de Pichon Rivière- con un lector dispuesto a dejarse trabajar 

por su ilegibilidad, y el de este con una nueva generación -que eligió una lectura lógica y renovada de la letra freudiana- frente a la seguridad de las vías instituidas para formarse como psicoanalista, tuvo consecuencias.De ese encuentro en dos tiempos son efectos tanto la fundación de nuestra Escuela, hoy hace ya 51 años, como gran parte del psicoanálisis en 

nuestra lengua y, sobre todo, una manera de escuchar y de leer.

Bibliotecas

Por Marta Rodríguez

Cuando pensé en escribir sobre La Biblioteca, acudieron desde mi memoria algunos autores que destacaron esa función en la cultura, uno de ellos es Jorge Luis Borges y otro que llamó mi atención fue Umberto Eco, muy diferentes en sus estilos, pero con algunas coincidencias, en la interrogación sobre si habrá en el futuro lectores…

Una literatura difiere de otra, ulterior o anterior, menos por el texto que por la manera de ser leída… como leerán en el año 2000. Se preguntaba Borges en 1951“.

Eco decía “este mundo está sobrecargado de mensajes y cada uno de ellos no dice nada

Compara al personaje de Borges, Ireneo Funes, un niño que ve y recuerda todo, -y con Internet- lo califica como un “tonto” porque “no puede soportarlo”. “Si supiéramos todo lo que hay en la web nos volveríamos locos”. La memoria, está destinada a recordar y seleccionar. “Nuestra cultura debería diezmar los acontecimientos cotidianos, descartando lo que es inútil o demasiado… “

Complicado para recordar…Internet no tiene nuevos desafíos para la humanidad.”

El conocimiento compartido y común y su comunicación son necesarios para mantener las cosas funcionando”, esta frase de U. Eco, me lleva a pensar la Biblioteca en una Escuela de Psicoanálisis, qué nos dice…

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Lecturas

Por Liliana Pecchia

Realidad psíquica y novela familiar del neurótico son términos que prefiguran la articulación de la ficción como verdad en la estructura de la subjetividad.

A partir de la concepción de lo simbólico en Freud, leída por Lacan, como el inconsciente estructurado como un lenguaje, esa relación se vuelve no solo inevitable sino hace a la estructura del hablante. Somos habitados por el lenguaje en esa dimensión de lalangue, de las marcas que “leímos” de la lengua materna.

¿Qué significa leer en psicoanálisis? Fue una pregunta que Anabel Salafia formuló en la apertura del ciclo de enseñanza en la Escuela del año 1984….
La hago propia para interrogar la función que se desprende de ese verbo. Dice “que de lo que se trata es de aprender a leer el psicoanálisis y que esa es la función de esta escuela, otra manera de decirlo es transmitir la enseñanza de Freud y de Lacan”.

“La transmisión de la enseñanza no es algo que tenga que ver con el conocimiento y que, por lo tanto, no apela a un orden particular de saber sino de contar con un interés particular, un interés especial, el deseo de cada uno puesto en esto. Este saber es independiente del conocimiento o información que cada uno tenga del psicoanálisis”.

Roland Barthes en “El susurro del lenguaje, más allá de la palabra y la escritura”, Le bruissement de la langue en 1984, dice…”la lectura, ese texto que escribimos en nuestro propio interior cuando leemos…” (1).

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¿Qué nos hace una biblioteca? …

Por Marcela Ramunni

En Los años felices Piglia cuenta: “Mi ilusión es tener todos los libros a mano para usarlos cuando una necesidad práctica lo exija, elegirlos cuando mi lectura sea apropiada y esté disponible para ese libro y no otro. Por lo tanto, mi biblioteca y los libros que compro no son para leerlos ahora, sino para una lectura futura que yo imagino que encontrará su lugar en un volumen que he comprado años antes. Una idea que se sostiene en mi tendencia a ver en el presente los rastros del porvenir (y estar preparado)”

Piglia sostenía que el lector, tal como él, es como un detective, un explorador de pistas en cada línea, un buscador de secretos que, entre idas y vueltas, intenta desentrañar el enigma antes de que acaben las páginas. Aquel que se pone a jugar con las múltiples opciones, como forma de mantener siempre viva la búsqueda. Tal vez sea eso lo que más se revela en el acto de leer, esa sensación de que uno nunca termina de saber si está yendo hacia adelante, hacia atrás o hacia algún lado que todavía no existe. Un hacer con el tiempo. Con Piglia, asistimos a la experiencia del acto que su vida de escritor realiza y que hace eco en el cuerpo de cada lector.  

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La biblioteca puede ser una aventura

Por Ursula Kirsch

La invitación a escribir un texto para celebrar la reapertura de la Biblioteca de la Escuela en la nueva sede de la EFA convocó primero el recuerdo del momento de su mudanza. ¿Cómo se llevaría a cabo? La idea del traslado parecía conmover la ilusión de un todo sólido y unitario enmarcado en estantes. ¿Qué pasaría con cada una de sus miles de partes durante la movilización?

Puso en evidencia que el emplazamiento físico de la biblioteca estaba ligado a alguna forma de referencia. La biblioteca de la escuela. ¿Es porque se trata de libros? ¿Qué encierra para cada uno el “amor por los libros”?

Ahí recordé el nombre de la biblioteca: Oscar Masotta.
Se presentó primero lo instituido. Oscar Masotta, Norberto Ferreyra y Anabel Salafia fundaron la Escuela Freudiana de la Argentina. Luego, recuperé el dicho acerca de sus libros –no sabemos si todos, si una parte, o cuáles sí y cuáles no– fueron donados a la actual biblioteca.

Quiere decir que esta biblioteca cuenta con libros que formaron parte de su acervo personal. Su inventario, su enumeración, podrían aportar una información que no parece haber sido explorada. ¿Cuáles fueron los libros que O. Masotta leyó? ¿Cuáles fueron sus búsquedas, sus preguntas? Permitiría tropezar con la sorpresa de los autores que leyó.

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La biblioteca, nuestro lugar

Por Clelia Conde

La biblioteca es el ancla. Si algo está a la deriva de nuestro lugar o nuestro destino. La biblioteca se erige como ese faro intermitente que tanto nos dice de la luz del porvenir como del oscuro pasado. 

La biblioteca no es del orden de lo útil, lo útil es apenas una excusa. Lo que podemos obtener allí apenas le hace mella, no la justifica. La biblioteca es un ser en sí y para sí. Si falta un libro se inclina el otro suavemente para tapar esa vergüenza, el pudor de no poder estar todos en pié, como es tan necesario. Queda trastabillada, pesarosa, su lomo se curva buscando orden. Lo que falta, le falta, y con eso nos enseña. 

Maria Elena Walsh decía: no hay nada más humano que un diccionario. La biblioteca es nuestro diccionario, no está solo para consulta sino para su existencia, para la contemplación de lo que hemos sido antes de ser, para la visión de lo que seremos. Ya nadie existe en un tiempo en que grandes obras puedan ser leídas. No tenemos suficiente soledad, ni suficiente alegría. Pero nuestra alma sería más pobre y más mezquina si los libros no estuvieran allí, testimonio de un deseo que armó un presente. 

En nuestro tiempo, sin casa, nunca temí por la enseñanza, que oral, se abriría paso por el medio que fuera, pero temí por nuestros libros y su lugar. Porque los libros son el lugar de lo que a veces podemos llamar nuestro sin retroceder. ¿Qué más claro podemos decir de cómo Lacan al nombrar su nudo se toma del ejemplo del libro que falta ? Si un libro no está en su orden está infinitamente perdido aunque su lomo asome a ojos vistas.

La biblioteca es lo presente y lo perdido, lo sabido y lo insabido de nuestro encuentro en esta práctica. Cuando miramos la biblioteca sabemos que estamos en casa, aunque no hayamos ni rozado la enormidad de sus páginas. Nuestra riqueza es su trayecto, su recorrido. Del tiempo a nosotros, siempre abierta al porvenir.

¿Cuáles son las coordenadas de la escritura en psicoanálisis? La pregunta concierne a la transmisión del discurso.

Por Alicia Hartmann

Los que escribimos sobre psicoanálisis hemos generado nutridas lecturas, y una gran variedad de artículos que siguen distintas posiciones en relación con la obra de Jacques Lacan. Creemos que su enseñanza atenúa la complejización que produce la publicación de un caso o situación clínica. Lacan nos propone una lógica de la cura que revierte la lógica de una presentación, contribuye a desdibujar relatos y situaciones no necesarias para dar cuenta de la operación del analista.

Cuando escribimos sobre cómo se trabaja la transmisión de un caso, siempre bordeamos lo intransmisible de una experiencia. Esta es una de las tantas aristas desde donde el psicoanálisis mismo es una práctica de lo imposible. Esta frase “traigo un caso”: difícil referirse de otra forma a los movimientos de un análisis, que no son otra cosa que operaciones en el seno de una transferencia. Operaciones que ubican una posición del analizante con relación a la verdad, a la alienación -con relación a la cadena significante- y al saber en tanto son ejes; y cómo interviene el analista en relación al Otro y a la falta.

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