Por Analía Freiberg
“La publicación de El juguete rabioso en 1926 fue un milagro literario. Nadie lo esperaba en la aldea de las aguas tranquilas que solían ser las letras nacionales. Pocos lo leyeron, entre la incomodidad y el disgusto”[1]
Algo irrumpe con esta obra, algo incomoda ¿Qué es lo que está en juego cien años después?
¿Cuál es el acontecimiento arltiano?
Dice Ricardo Piglia que Arlt “excede los límites de las convenciones literarias y también los lugares comunes ideológicos, que en general son una sola cosa. Es demasiado excéntrico para los esquemas del realismo social y demasiado realista para los cánones del esteticismo […] Ese lugar desplazado, ilegítimo, que siempre tuvo, definió su ideología y lo radicalizó”.[2]
Continúa Piglia planteando que “si hay un escritor profético en la Argentina, ése es Arlt. No trabaja con elementos coyunturales, sino con las leyes de funcionamiento de la sociedad. Arlt siempre parte de ciertos núcleos básicos, como las relaciones entre poder y ficción, entre dinero y locura, entre verdad y complot, y los convierte en forma y estrategia narrativa, los convierte en el fundamento de la ficción”.[3]
Arlt escribe El juguete rabioso en un contexto de la Argentina signado por la inmigración masiva, la industrialización acelerada y la inestabilidad política.
En el ámbito de las letras Arlt ocupó un lugar periférico.
Por un lado, el Grupo Florida estaba vinculado a las vanguardias estéticas, de rasgos cosmopolitas y aristocráticos, del que Borges, Victoria Ocampo y Oliverio Girondo eran algunos de sus representantes. Lo acusaban de escribir mal, de falta de linaje literario.
Por otro lado, el Grupo de Boedo estaba enfocado en el compromiso social, el realismo y la problemática obrera, con quienes Arlt compartía la temática, pero le reprochaban la falta de un mensaje político alineado con sus manuales doctrinales.
Unos años más adelante, es entre otros, Oscar Masotta quien releva y valora los textos arltianos desde otra perspectiva.
Oscar Masotta irrumpe en el ámbito de la crítica literaria en los años sesenta sostenido de una posición en la que discontinúa las lecturas tradicionales de la época y ofrece una lectura política y social de los escritos arltianos.
“Esta obra será entonces política menos por lo que dice expresamente que por lo que revela”.[4]
La clase media es descripta por Arlt y analizada por Masotta.
Me dije:
Y así es la vida, quejarse siempre de lo que fue.
¿Saldría yo alguna vez de mi ínfima condición social, podría convertirme algún día en señor, dejar de ser el muchacho que se ofrece para cualquier trabajo?…
Lo que yo quiero, es ser admirado de los demás, elogiado de los demás. ¡Qué me importa ser un perdulario! Eso no me importa… Pero esa vida mediocre… Ser olvidado cuando muera, esto sí que es horrible.[5]
Masotta señala como los personajes de El juguete rabioso reflejan al hombre humillado y envuelto por el tedio propio de la clase media de los años entre 1920 y 1940.
Con precisión, también dice que “su gracia está en ocupar los márgenes y no el centro de la escena literaria… desafiando la buena literatura”.[6]
Si se trata de incomodidad, de excentricismo, de lo ilegítimo, de lo desplazado, de los márgenes y de una lógica que está sostenida por ciertas leyes de funcionamiento: ¿No hay un cierto encuentro de dimensiones y resonancias entre la obra de Arlt y el descubrimiento freudiano?
El juguete rabioso… Silvio Astier su personaje principal, Roberto Arlt, Oscar Masotta, Sigmund Freud: ¿se los puede poner en serie? ¿En cuál? La del deseo los reúne.
Masotta se refiere a los objetos teóricos inquietantes. Es posible decir que desde esa perspectiva le interesó Roberto Arlt. Y desde esa posición inquietante, que le era propia, relevó la estética particular de esta obra.
Vuelvo a decir, una estética hecha de la misma estofa que la lógica del inconsciente; esa que siempre está descentrada de lo esperable.
Analía Freiberg
Miembro AP de la EFA
[1] Zeiger, C.: “Cien años de rabia: una presentación de El juguete rabioso”, Radar libros, Página 12, 15 de marzo de 2026.
[2]Piglia, R.: “Sobre Roberto Arlt”, en Crítica y ficción, Barcelona, Editorial Anagrama, 2001.
[3] Ídem.
[4] Masotta, O.: Sexo y traición en Roberto Arlt, Eterna Cadencia, Bs. As., 2008.
[5]Arlt, R.: El juguete rabioso. Edición crítica Alfaguara, Bs. As., 2026
[6] Masotta, O.: Sexo y traición en Roberto Arlt, Eterna Cadencia, Bs. As., 2008.
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