Por Noemí Sirota

¡¡¡¡La mudanza de la biblioteca de la EFA a nuestra bella nueva sede, abre un capítulo, novedoso, bienvenido !!!! una prueba de los efectos de invención que la solidaridad y el hacer colectivo pueden aportar a un deseo renovado, una vez más, de transmitir la escuela.

Cada uno de quienes han participado en el armado y realización de ese pasaje, hicieron con esa tarea: Otro Lugar.    

Por el gusto de leer, ese espacio alberga hoy no solo una enorme cantidad de libros, clases y apuntes sino ese bullicio que, esa tarea dejó en el eco que transporta el entusiasmo.

La práctica del análisis funda su acto en la “lectura del acto” pero es un acto que no puede saltear el hecho de “que se diga” y por ser dicho entonces, es una práctica que traerá consecuencias. Una lectura que escucha a la letra.

No es una lectura bibliófila, sin embargo, la biblioteca es uno de los sitios en una Escuela de psicoanálisis que se propone Lacaniana sin dejar de llamarse Freudiana. ¿Qué es una Escuela sino ese lugar donde aprendemos a leer? Y…. entonces, si decimos que hay escuela porque hubo acto analítico, ¿qué es la biblioteca de una Escuela donde se forman analistas?

Es la ocasión para provocar:  ese deseo de formación que se nutre por des-entrañarse en un análisis ¡¡esa interrogación que surge al leer los textos, estudiarlos!!  y, también esa orientación que surge de los enigmas con que la resistencia del analista nos tropieza en la práctica de la supervisión. ¿Acaso esa provocación no “pasa” también por la biblioteca?

Quienes ofrecieron su tarea para transportar, organizar y colaborar en el traslado de la biblioteca han contribuido realmente a que ese sitio devenga Lugar. También con el eco de su bullicio que se deja escuchar.

GRACIAS POR ESO