Por Luz Lemos

Estamos en cuarentena, la ventana nos abre a una mañana de sol, a lo que sucede en  otras casas y edificios, algún movimiento lejano y silencioso llama la mirada a calles desiertas en las que algún auto o transeúnte se deslizan. La ventana cual pantalla nos despierta preguntas… ¿cómo estoy en relación a ese mundo que está tras los vidrios? ¿qué estarán haciendo quienes se asoman desde su interioridad? ¿Qué pensarán, qué querrán, cuáles serán sus sueños? En la soledad de la ciudad, frente a algunos quienes semejan ocupados conversando, la relación de unos con otros.

Je tombe!

Lacan en las clases del  7 de abril  y 5 de mayo de 1965 del  seminario 12, ha dibujado una ventana, con la cortina corrida y cinco macetas con sus flores; es allí donde ha tropezado mi mirada,  con este dibujo de una ventana que me interroga. Allí dice: sola a las cinco.

En estas clases Lacan  está trabajando acerca del signo y de la constitución del sujeto, partiendo de la teoría del signo y el Significante. Recurre a la indagación de la informática en cuanto la relación entre el emisor y el receptor.

Comienza considerando una tesis de la informática, la física, en el que cada punto estaría valorado en la medida de como  conoce a los  demás puntos, señala ahí al “viejo sujeto del conocimiento”. Y se pregunta si es válido contentarse con esto en cuanto al estatuto del sujeto por relación al signo. Signo de cuya constitución dice que “el funciona siempre para alguien” y “a saber que en los signos, hay unos que son  significantes, en tanto que ellos representan al sujeto para otro significante” a continuación sigue con una sucesión de ideas acerca de cómo el sujeto nos permite hacer otras cosas…

Brinda un ejemplo trabajado por un lingüista: se trata de una jovencita y su amante,  que para reencontrarse convienen en este signo: si la cortina está corrida en la ventana significa estaré sola “je suis seule” y tantas macetas de flores serán  tantas horas. Así diseñado, cinco macetas:   Sola a las cinco “je serai seule a cinq heure”; un signo, en un lenguaje, está en palabras; si, eso en función de esto, a esta sucesión de pensar, algo escapa, -ese sujeto-, algo va mas allá,  hay allí alguna otra cosa. Y Lacan se pregunta: ¿lo identificamos a un índice (una luz verde)?, y se responde NO, lo interroga desde sus fórmulas y procede: Sola, ponemos “Sola” en el lugar de la cortina…

Y continúa“He definido que el significante representa un sujeto para otro significante. Que el amante esté presente o no para recibir eso del cual se obra, eso no cambia nada en lo que hace “la seule” que va más lejos que de decir “luz verde”.

Sola ¿eso qué quiere decir para un sujeto? “¿Acaso el sujeto puede estar solo cuando su constitución de sujeto es de estar, si puedo decir, cubierto de objetos? “Sola, eso quiere decir otra cosa, eso quiere decir que el sujeto desfallece”.

¿Es que si el amante (el uno) viene a estar presente para colmar los anhelos de “la seule” (la uno), atañe a  la constitución del  sujeto?, eso no interviene en la operación. El sujeto desfallece en la medida que ahí no hay un uno (1). “-En la medida donde no es allá uno (1) que podemos redoblar próximo a la fórmula. En la medida que ahí no hay uno (1), solo hay un solo “un seul”-.

Dicho de otro modo, Lacan lo aborda por la vía de la estructura significante, en la dirección que los estoicos llaman el lekton (decible o expresable), se abre una hiancia en el intervalo determinado en dos direcciones: por una parte el “sola a las cinco” en la dirección del “rendez-vous” la cita y en el sentido contrario, el sujeto oculto en el  fantasma: ser la única, La Sola “La Seule”.

Me abrió pregunta de cómo Lacan buscando definir el sujeto recurre a la teoría del signo y pone en juego la diferencia entre signo y significante, acentúa cómo va a  emerger el sujeto en el intervalo de la cadena, (apelando a la noción de “lekton” de los más antiguos estoicos), entonces en el paso de uno a otro significante, lo ubica en el intersticio. Si “la sola” como  dice Lacan está como sujeto que desfallece o se oculta en fading con la aparición del objeto en el fantasma…

me pregunto, es posible que el sujeto dividido arribe a una cita a distancia?

tal vez si…

Y volviendo a esta época de pandemia, el espacio y el tiempo desdibujan el marco actual… ¿cómo sucede tropezar con el saber antiguo y el hecho artístico? operara el movimiento al modo del Sueño de Alicia? Los artistas nos muestran dimensiones alteradas en movimiento, así son las ventanas de Magritte y las obras de Dalí, que se acercan-alejan, hacen apertura y marco, como en el sueño de los lobos, ventana y marco que luego toma Lacan en su elaboración de la lógica del fantasma.

Durante esos bulliciosos momentos al salir “sola a las 21 hs.” aun cuando no sea sola, no es la cuestión, salgo a la cita convocada por el klaxon de los bomberos. Ya es de noche, voy siguiendo las luces que se van encendiendo, iluminando, las ventanas van encendiéndose una a una… Sale unos y otros a aplaudir, algunos gritan, el hecho es agradecer a los trabajadores de la salud, están iluminando con la luz del celular el encuentro. Ya hace frio sin embargo al entrar llevo en mí, un rayito de calor. Aun cuando día a día la pandemia se va volviendo más cruda persistimos con los aplausos en la ventana a las 21 hs.


*Jaques Lacan, Seminario 12, Problemas cruciales para el psicoanálisis, clases 7 de abril y 5 de mayo de 1965.

Curso Para entrar al discurso del Psicoanálisis. Clase n° 13, 2/08/2019, de Marta Nardi.