Por Verónica Cohen

Este libro, este pequeño gran libro nos enseña con intensa claridad, no sólo sobre el discurso del psicoanálisis y su experiencia, está escrito para trasmitir esa experiencia. Todo el libro son Notas para un analista. Destaco eso de “un” analista y no “analistas”. Está escrito para cada uno de nosotros.

Norberto Ferreyra trabaja en primer lugar la voz y la experiencia del inconsciente donde LA VOZ se hace discurso. Es posible seguir en sus textos, desde hace mucho, la presencia de una lógica de la pulsión, una lógica de lo parcial. Podemos leer: ” En principio, la voz, la mirada, las heces, lo oral, tienen que ver con los objetos parciales en tanto hacen semblante de “a”- no son el objeto a, sino hacen semblante, porque no hay ningún objeto que sea el a. El a tiene por función dar curso, dar lugar a que haya un intercambio de zonas pulsionales”.

Diferencia la voz, el eco de la voz y el silencio. La homofonía, el paso a la letra y a lalangue, el resonar y su importancia.

Nos enseña sobre la diferencia entre verdad y saber, sobre el lazo social y la política del psicoanálisis.

Atraviesa todo el libro una posición, una decisión política que no es otra que la producida por el discurso del psicoanálisis, haciendo posible-cuando es posible-el pasaje del lugar de objeto del Otro al lugar del sujeto lo que tiene en consecuencia una política. Norberto Ferreyra lo dice así: “nosotros nacemos como objeto del Otro, es decir, somos recibido por un discurso que nos hace su objeto. Pero también podemos hacernos sujeto de ese discurso, de aquello que hablamos. Esos son momentos en un análisis, momentos en que una interpretación hace salir al otro de la posición de objeto que todos tenemos.” en este decir de Ferreyra está la política del psicoanálisis, aunque algunos analistas quieran ignorarlo.

También destaca claramente la actualidad político-discursiva del neoliberalismo, entendido como de derecha, y su pretensión de dominación inclusive en instituciones de falso psicoanálisis.

Se lee en lo que plantea Ferreyra, y al contrario del neoliberalismo y la religión, que el psicoanálisis no promete ningún más allá sino que su práctica es en acto, en el momento.

Para concluir, destaco con emoción el texto que llama “Un modo de vivir”:

“A que se despierta uno cada día? A poder seguir viviendo lo mejor posible, pero también puede ser atormentado por tener que hacerlo, puede pensar que mejor es irse y renunciar a seguir viviendo. Pero también puede suceder que alguien se despierte sin tener que pensar en ello y dedicarse a vivir; es lo mejor.

“El psicoanálisis colabora en h(a)cerse bien la pregunta para que cada quien haga su respuesta y así construya su modo de vivir”.

A mi entender Norberto Ferreyra tiene una condición importante para poder transmitir el psicoanálisis y h(a)cerse escuchar en su decir y es la de saber desprenderse del ser.

Veronica Cohen
Secretaría de Publicaciones